‘Tengo 31 años y vivo con mis padres y mi abuela; no estoy avergonzada’

El hecho de independizarse económicamente de los padres y marcharse de casa una vez uno finaliza la carrera universitaria para vivir solo en un apartamento o vivienda propia genera mucha presión social en Estados Unidos, y puede resultar vergonzoso para las personas adultas que, conforme pasan los años, no pueden llegar a ese objetivo por sus finanzas.

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Pero, como toda situación en la vida, hay excepciones, y una de ellas es Ces Heredia. La mujer, de 31 años, reveló en un ensayo que escribió para el sitio Business Insider que no siente vergüenza de seguir viviendo junto a sus padres y su abuela a su edad, dado que valora más el hecho de “ver cómo envejecen” de cerca.

“Tengo la oportunidad de ver cómo envejecen las personas que me vieron crecer. Y, claro, puede que a veces tengamos nuestras diferencias y nuestros desacuerdos, pero no cambiaría nada”, explicó, y se pregunta: “¿Por qué me avergonzaría vivir en un lugar donde puedo hablar con mis padres sobre nuestros dibujos animados favoritos de la infancia?», entre otras cosas.

De todas maneras, aseguró que no tiene entre sus planes vivir toda su vida allí, pero mientras tanto siente la comodidad necesaria para no entrar en los gastos de mudarse y pagar un alquiler. Desde que terminó la universidad y regresó a casa de sus padres, siente que compenetra muy bien con ellos y aporta de gran manera en las tareas del hogar.

Asimismo, reflexionó que tampoco está segura de que esta opción sea la mejor, e incluso dijo que de vez en cuando duda de si ella se siente realmente una adulta: “Todavía no me siento una adulta de verdad y, francamente, estoy empezando a preguntarme si algún día lo seré”, escribió.

Ces Heredia no se siente avergonzada de vivir sola

Foto:Instagram @cesheredia

La gran ventaja de vivir junto a sus padres en Estados Unidos

Más allá de lo sentimental y la presión social generada en torno a ello, Heredia mencionó cuál es la gran ventaja de vivir solo a los 31 años en Estados Unidos: ahorrar el dinero del alquiler y destinarlo a otros fines más productivos para su vida, como por ejemplo viajes, cuentas de ahorro y experiencias a las que de otro modo no habría tenido acceso.

“Abandoné la idea de alcanzar esos hitos a cierta edad y decidí empezar a disfrutar de la vida como la vivo ahora, con mis actuales ‘compañeros de casa’ y todo”, aseguró, justificándose con el hecho de que es mexicana y la cultura allí es bastante multigeneracional en los hogares, a diferencia de lo que suele ocurrir en EE. UU.

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