LEA TAMBIÉN

“El futuro de Groenlandia lo decidimos nosotros. Repetir el deseo de adquirir o controlar nuestra tierra no cambia eso”, escribió el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, tras la cumbre en Ankara.
El territorio, autónomo desde 1979, aunque aún forma parte del Reino de Dinamarca, sostiene que no “está en venta”, una postura respaldada por Copenhague y varios aliados europeos, entre ellos Francia, que aseguraron que defenderán su soberanía.
Con un autogobierno ampliado en 2009, que reconoce a sus 56.000 habitantes —mayoritariamente inuit— el derecho a la autodeterminación bajo el derecho internacional, Groenlandia integra la Otán desde 1949 como parte de Dinamarca, pero no la Unión Europea, aunque mantiene un estatus de territorio asociado.
Más allá del choque diplomático, la disputa refleja el enorme valor estratégico de la isla más grande del planeta. Sus vastas reservas de minerales críticos y potenciales yacimientos de petróleo, las nuevas rutas marítimas que abrirá el deshielo del Ártico y su importancia para la defensa de Norteamérica y Europa la han convertido en una pieza central de la competencia entre Estados Unidos, Rusia y China por el futuro del Ártico.
Soldados daneses caminan sobre la pista congelada tras llegar al aeropuerto de Nuuk, Groenlandia. Foto:AFP
Washington ya mantiene allí la Base Espacial de Pituffik, la instalación militar más septentrional del Pentágono, clave para el sistema de alerta temprana antimisiles.
En paralelo, el Ártico se abre como un nuevo tablero comercial. China completó en 2025 su primera ruta de contenedores entre Ningbo y Gdansk en 20 días —la mitad que por el canal de Suez— y planea operar esa Ruta de la Seda Polar de forma regular desde este año, apoyada en la infraestructura rusa y en un deshielo que se acelera tres veces más rápido que la media global.
Groenlandia volvió esta semana al centro del pulso geopolítico durante la cumbre de la Otán en Turquía, donde el presidente Donald Trump reiteró que la isla “debería estar controlada por Estados Unidos, no por Dinamarca”, por considerarla clave para la seguridad mundial.
LEA TAMBIÉN

