Crisis climática: ¿por qué Europa es el continente que se está calentando más rápido?

Europa es el continente que se está calentando más rápidamente a causa del cambio climático en todo el mundo, y su temperatura media ya es 2,3 ºC superior en relación a la era preindustrial.

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«Europa es la región del mundo que se está calentando más rápido», alertó el profesor Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), citado en un informe publicado por la ONU y el programa europeo Copérnico el lunes de esta semana. 

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El dato es alarmante si se tiene en cuenta que todo el planeta se calentó casi 1,2 grados debido a las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que significa que en el territorio europeo, desde el estrecho de Gibraltar a los Urales, el ritmo de calentamiento es dos veces más rápido.

Ya había alertas en ese sentido. Cabe recordar que la OMM había anunciado en noviembre pasado que Europa se estaba calentando a un ritmo de +0,5 º C grados por década, es decir dos veces más rápido que la media del resto de las cinco regiones meteorológicas mundiales.

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En la mayoría de Europa, indicó Taalas, «las elevadas temperaturas exacerbaron las sequías intensas y violentas, alimentadas por violentos incendios forestales, responsables de la segunda superficie quemada medida hasta la fecha en el continente».

Así las cosas, en 2022, la temperatura del Viejo Continente estuvo por encima de la media preindustrial, que comprende entre 1850 y 1900, un periodo que se utiliza como referencia para el Acuerdo de París sobre el cambio climático.

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La segunda edición de este informe coincide con la celebración en Dublín (Irlanda) de la sexta Conferencia Europea sobre Adaptación al Cambio Climático y busca precisamente proporcionar datos ajustados a las necesidades específicas de cada región para que puedan mejorar sus estrategias de adaptación y mitigación.

Así lucen las calles de Italia en medio de la ola de calor.

Las olas de calor

Según la base de datos de la OMM que aparece en el informe, los fenómenos meteorológicos, hidrológicos y climáticos en Europa durante el 2022 afectaron directamente a unas 156.000 personas y causaron alrededor de 16.365 fallecimientos, casi exclusivamente a causa de las oleadas de calor.

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«El estrés térmico sin precedentes que sufrieron los europeos en 2022 fue uno de los principales causantes del exceso de muertes relacionadas con el clima en Europa. Por desgracia, esto no puede considerarse un hecho aislado o una rareza del clima», explicó el director del C3S, Carlo Buontempo.

El estrés térmico sin precedentes que sufrieron los europeos en 2022 fue uno de los principales causantes del exceso de muertes relacionadas con el clima en Europa.

En este sentido, ha advertido que la evolución del sistema climático muestra que este tipo de sucesos forman parte de un patrón «que hará que el estrés térmico extremo sea más frecuente y más intenso en toda la región».

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Los datos muestran que el 67 % de los sucesos estuvo relacionado con inundaciones y tormentas, que representaron la mayor parte de los daños económicos totales, cuya factura ascendió a 2.130 millones de dólares (1.944 millones de euros al cambio actual).

Pero fueron mucho más graves, en términos de mortalidad, las olas de calor, que concentraron el 99,6 % de las muertes, según el informe, que se resume en aumento de temperaturas, escasez de precipitaciones, más incendios forestales y un deshielo de glaciares sin precedentes.

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¿Qué implica?

El aumento de las temperaturas y del número de días consecutivos sin precipitaciones conllevará que, sobre todo en el sur de Europa, haya que establecer disposiciones de adaptación asociadas a estrictas revisiones de seguridad de las centrales nucleares si se decide mantenerlas activas. Esa es una de las advertencias incluidas en la segunda edición del informe sobre el Estado del Clima en Europa en 2022.

En esa segunda edición, el informe se centra en energía y pone de relieve cómo los fenómenos meteorológicos extremos (calor intenso, inundaciones o sequías) repercuten cada vez más en la oferta, la demanda y las infraestructuras del sistema energético europeo.

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Según el documento, en las tres últimas décadas han aumentado las paradas de plantas nucleares por condiciones climáticas adversas, aunque, por ahora, representan una parte muy pequeña del total de interrupciones.

En 2021, las pérdidas de producción relacionadas con condiciones meteorológicas representaron el 0,33 % de la generación mundial de energía nuclear, con el bajo caudal de los ríos y el aumento de las temperaturas como principales causas.

La temperatura media de Europa ya es 2,3 ºC superior en relación a la era preindustrial.

Foto:

.EFE/Ramon Gabriel

Si empeoran los escenarios climáticos a largo plazo, advierten la OMM y C3S, el Sur de Europa podría registrar algunos de los mayores aumentos porcentuales a escala mundial de temperaturas extremas, superiores a 40 °C, y del número de días seguidos sin precipitaciones.

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«Este resultado, sobre todo en lo concerniente a los posibles emplazamientos de centrales nucleares en el sur de Europa, subraya la necesidad de establecer disposiciones de adaptación asociadas a estrictas revisiones de la seguridad si se decide que las centrales sigan en activo», según apunta el documento.

Una esperanza a largo plazo

El informe también analiza los efectos de este fenómeno sobre las energías renovables, cuyo mayor uso, según los autores, «permite tener esperanza de cara al futuro».

Es claro que Europa se ha estado calentando el doble que la media mundial desde la década de 1980, con repercusiones de gran alcance en el tejido socioeconómico y los ecosistemas (…), «pero hay un rayo de esperanza: las renovables generaron el año pasado por primera vez más electricidad que los combustibles fósiles», subrayan.

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Según el informe European Electricity Review de EMBER, eólica y solar produjeron el 22,3 % de la electricidad de la Unión Europea (UE) en 2022, frente al 20 % generado con combustibles fósiles y el 16 % procedente del carbón.

Es decir, para garantizar que se alcanzan los objetivos renovables fijados por la Unión Europea, los autores del informe defienden que es imprescindible conocer cómo afectan las condiciones climáticas a cada tecnología para saber cuál implantar en cada zona.

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Las renovables generaron el año pasado por primera vez más electricidad que los combustibles fósiles.

El mayor peso renovable en el ‘mix eléctrico’ de 2022 se debió al aumento de la potencia solar instalada pero, también, a que la radiación solar en superficie fue la más alta desde 1983, cuando comienzan los registros, y se situó un 4,9 % por encima de la media de 1991-2020.

En general, el sur de Europa dispone de más radiación solar en superficie debido al ángulo solar y a la menor cobertura nubosa.

Por su parte, el potencial eólico es mayor sobre el océano, especialmente frente a las costas de Irlanda y Portugal y el mar Egeo, en tanto que la energía hidroeléctrica está directamente relacionada con la topografía de Europa.

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Además, los factores meteorológicos que determinan el potencial de las energías renovables presentan una gran variabilidad estacional, de tal forma que la media mensual de la velocidad del viento puede variar de -40 a +80 % de la media, la de precipitación ±30 % y la de radiación solar en superficie alrededor de ±15%.

Los datos revelan que solar y eólica tienden a complementarse a lo largo del año, ya que la radiación solar es mayor en el semestre estival y la intensidad del viento suele ser mayor en el invernal.

Otro dato a tener en cuenta en el despliegue renovable sería, según la misma fuente, que entre 1991 y 2020, la radiación solar en superficie ha aumentado, mientras que la velocidad del viento y las precipitaciones no muestran una tendencia significativa.

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Panorama poco alentador

Europa registró en 2022 su verano más cálido de la historia y para países como Alemania, Bélgica, España, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal, Reino Unido y Suiza fue el año más cálido de su historia.

La temperatura media anual europea se situó entre la segunda y la cuarta más altas registradas, con una anomalía de 0,79 °C por encima de la media del periodo 1991-2020.

Ente tanto, las precipitaciones fueron inferiores a la media en gran parte del continente y 2022 fue el cuarto año consecutivo de sequía en la Península Ibérica y el tercero en las regiones montañosas de los Alpes y Pirineos.

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En España, por ejemplo, las reservas de agua disminuyeron hasta el 41,9 % de su capacidad total el 26 de julio, con porcentajes aún menores en algunas cuencas. Y Francia registró la temporada enero-septiembre más seca, mientras que el Reino Unido y Uccle (Bélgica) vivieron el periodo enero-agosto más árido desde 1976, con importantes consecuencias para la agricultura y la producción de energía.

Los glaciares de Europa, entre tanto, perdieron un volumen de hielo de unos 880 kilómetros cúbicos entre 1997 y 2022.

Los Alpes fueron los más afectados, con una reducción media del espesor del hielo de 34 metros. En 2022, experimentaron una nueva pérdida de masa récord en un solo año.

Según Andreas Linsbauer, glaciólogo de la Universidad de Zúrich, este verano ha sido «verdaderamente extremo» para los glaciares

La capa de hielo de Groenlandia perdió 5.362 ± 527 gigatoneladas de hielo entre 1972 y 2021, contribuyendo con unos 14,9 milímetros a la subida media global del nivel del mar. Según las evaluaciones científicas, siguió perdiendo masa en 2022.

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Las temperaturas medias de la superficie del mar en toda la zona del Atlántico Norte fueron las más cálidas jamás registradas y grandes porciones de los mares de la región se vieron afectadas por olas de calor marinas fuertes o incluso «graves y extremas».

Los índices de calentamiento de la superficie de los océanos, sobre todo en el Mediterráneo oriental, Báltico y Negro y Ártico meridional, fueron más de tres veces superiores a la media mundial.

WILLIAM MORENO HERNÁNDEZ
REDACCIÓN INTERNACIONAL
*Con información de EFE y AFP
EL TIEMPO

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