Los mercenarios del grupo ruso Wagner se replegaron este domingo, tras la rebelión de 24 horas orquestada por su líder, Yevgueni Prigozhin, quien abandonará Rusia en virtud del acuerdo que tuvo que aceptar el presidente Vladimir Putin, debilitado tras esta crisis inédita.
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Prigozhin irá a Bielorrusia, según la presidencia rusa, sin que se sepa aún el domingo cuándo abandonará Rusia. Tampoco ha trascendido dónde se encuentra actualmente el jefe de las milicias.
Prigozhin anunció el sábado por la noche que ponía fin a la rebelión, iniciada un día antes en Rostov, para evitar un «baño de sangre».
Conforme al acuerdo alcanzado con Lukashenko, el líder de Wagner podrá marcharse a Bielorrusia y evitar ser encausado judicialmente en Rusia, al igual que sus combatientes, tenida cuenta de los «méritos en el frente» ucraniano del grupo paramilitar, aseguró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Yevgeny Prigozhin, líder del Grupo Wagner, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin.
Los mercenarios de Wagner se retiraron el domingo de las regiones de Voronezh, en la frontera con Ucrania, y Lipetsk, al sur de Moscú, según las autoridades locales. Sin embargo, en la capital rusa y sus alrededores, el «régimen de operación antiterrorista», instaurado la víspera a raíz del motín, seguía el domingo en vigor.
Y el lunes fue decretado feriado en la ciudad para evitar desplazamientos. Imponentes patrullas de policía permanecían desplegadas a lo largo de la principal carretera que lleva a la salida de Moscú, en el sur de la capital, constató una periodista de AFP.
En la región moscovita, las restricciones de circulación en la autopista que une Moscú con Rostov (suroeste), centro neurálgico de las operaciones rusas en Ucrania, también seguían vigentes el domingo, según Avtodor, a cargo de las autovías en Rusia.
Por su parte, los habitantes de Rostov, que estuvieron en sus casas el sábado por llamado de las autoridades locales, disfrutaron este domingo del sol, deambulando por las alamedas.
Sentada en un banco, Tatiana, una maestra jubilada de 76 años que no quiso dar su apellido, declaró que al enterarse del levantamiento de Wagner, se sintió muy «conmocionada».
«Pasé todo el día (del sábado) en la casa (…). Estuve informándome todo el día y estaba de verdad inquieta. Ahora estoy contenta de que eso ya terminó», explicó. Dmitri Filianine, un psicólogo de 35 años, de barba acicalada, se mostró también aliviado, aunque se planteó muchas preguntas.
«Sigue la incomprensión. ¿Por qué ocurrió eso? ¿Quién está detrás de esto?», comentó. «Hay aun confusión, pero la cosa está más calmada».
Aunque los habitantes dijeron haberse vistos sorprendidos por la llegada de Wagner y muchos se manifestaron aliviados tras la salida de los mercenarios, hubo quien no ocultó su apoyo a los combatientes del grupo que participaron en la ofensiva de Rusia en Ucrania, especialmente en la ahora famosa batalla de Bajmut, ciudad del este de Ucrania devastada por meses de combates.
REDACCIÓN INTERNACIONAL
*Con AFP
