Como tantos de sus compatriotas, Humberto Calderón Berti estará pendiente de las noticias sobre lo que suceda en su país durante esta jornada. Radicado hoy en Madrid, quien fuera presidente de la petrolera estatal Pdvsa, ministro de Energía y Petróleo, canciller de Venezuela y embajador del gobierno interino de Juan Guaidó en Bogotá, considera que ahora el cambio sí es inevitable. Y añade que la actitud de la comunidad internacional será determinante para que el régimen de Nicolás Maduro acepte el resultado de las urnas. Sostiene también que Colombia sería la gran beneficiada de una victoria de la oposición y que no habrá ninguna actitud revanchista en el gobierno que venga. EL TIEMPO conversó con él.
Conforme a los criterios de
¿Cuál es su expectativa frente a la cita electoral de hoy?
Evidentemente que es un evento sumamente importante, no solamente para nosotros en Venezuela, sino para toda la región, porque nos convertimos en un país inestable cuya irradiación para muchas naciones es francamente negativa. Más de ocho millones y medio de venezolanos hemos tenido que salir de nuestra tierra, buena parte de ellos a países vecinos como Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Brasil y también a Estados Unidos. Y eso se va a acentuar si no hay un cambio político. Dicho eso, las expectativas para hoy son francamente positivas.
¿Por qué?
Porque todas las encuestas de cualquier naturaleza le dan por lo menos 20 puntos de ventaja a Edmundo González y hay algunas que le dan hasta 40 puntos. Lo que vamos a ver es una avalancha. La gente está cansada. La situación del país cada día empeora más y realmente lo que hay es un espíritu y un ánimo de cambio. Evidentemente que el Gobierno no la está poniendo fácil.
Me inquieta que, conocido el resultado electoral, el Gobierno tenga la tentación de no reconocerlo. Sin embargo, hemos visto la reacción de la comunidad internacional. Esta ha sido muy categórica en decir que el Gobierno debe respetar el resultado de esa elección.
¿Cuál es su mayor temor?
El fraude, que ya empezó en cámara lenta. Eso incluye impedir, por ejemplo, que la gran mayoría de los venezolanos que estamos fuera podamos votar. Al final podrán hacerlo menos de 70.000 personas en el exterior, que es una cifra minúscula frente al potencial de, al menos, cuatro millones habilitados para ejercer su derecho. Lo otro son manipulaciones que hay en el registro electoral. Se ha cambiado a la gente de un lugar para otro y no se le notifica; se dificulta mucho la inscripción de los nuevos votantes. Entonces el fraude está allí. La manera de impedirlo es participando en el evento electoral, quedándose, cuidando los votos. Y, además, estar pendiente en el momento de los escrutinios, porque, aunque el sistema es electrónico, el conteo es manual y se levantan unas actas.
¿Algo más?
También me inquieta que, conocido el resultado electoral, el Gobierno tenga la tentación de no reconocerlo. Sin embargo, hemos visto la reacción de la comunidad internacional. Esta ha sido muy categórica en decir que el Gobierno debe respetar el resultado de esa elección. Con respecto a eso, me parecen particularmente importantes declaraciones como las del presidente Lula, quien dijo que Maduro debe acostumbrarse a perder e irse. Y si tiene aspiraciones, podrá venir posteriormente y participar en un proceso electoral con todas las garantías.
¿Cuál es su deseo?
Que todo se adelante de la mejor manera posible, se reconozcan los resultados y se pueda negociar cuanto antes la transición, porque entre el momento en que ocurren las elecciones y la transmisión del poder van a pasar más de seis meses y eso es demasiado tiempo.
Mencionó a la comunidad internacional. ¿Qué más espera de ella?
En su momento esta nos pidió a quienes estamos en la oposición no abandonar la ruta electoral. Eso es lo que hemos hecho. Hemos participado en elecciones a pesar de las dificultades que se han presentado. Algunas elecciones las hemos ganado, y no han reconocido el triunfo. Hoy el margen es demasiado abultado a favor de la oposición y grandes sectores de la vida nacional que nunca estuvieron con la oposición hoy lo están. De manera que nosotros aspiramos a que la comunidad internacional haga respetar los resultados de las elecciones.
Humberto Calderón también fue embajador de Juan Guaidó en Bogotá.
Foto:
¿Cuál es el argumento?
Que es lo que le conviene a Venezuela, es lo que le conviene a la región y es lo que le conviene al mundo. Hace unos días, una encuesta mostró que, si no gana la oposición, si Maduro sigue en el poder, hasta una quinta parte de los residentes en Venezuela se iría al exterior. Eso es mucha gente presionando a países que tienen sus propias dificultades, como el caso de Colombia.
Venezuela cumple un papel importante en la estrategia de la ‘paz total’. ¿Cómo sería ese rol si hay un cambio político?
Pienso que Venezuela seguirá siendo un punto de apoyo y va a ofrecer toda la colaboración para que se consolide la paz en Colombia. Ese respaldo sería mucho más transparente, con menos sesgos de naturaleza política, buscando colaborar con Colombia, porque a nosotros nos interesa muchísimo que haya paz. Entre otras porque también nos interesa recuperar la soberanía en las zonas fronterizas. Que, como todos sabemos, están en manos de la guerrilla, de los disidentes de las Farc, del Eln, del hampa internacional, del narcotráfico, etcétera. Está en el mejor interés de Colombia y Venezuela que esa estrategia de conseguir la paz sea exitosa, porque la paz de Colombia significa la paz de Venezuela. Somos dos países limítrofes con centenares de kilómetros de frontera activa, muy permeable. Y, evidentemente, lo que pasa en un lado repercute en el otro.
¿Habría represalias por la cercanía actual entre Bogotá y Caracas?
De ninguna manera. Al contrario, yo creo que al país que más le conviene que haya un cambio político en Venezuela es a Colombia. En primer lugar, va a cesar la importante presión migratoria. Y segundo, se abrirán nuevas oportunidades de todo tipo. Siempre he pensado que a ninguno de nuestros países le conviene que exista animadversión.
No faltará quien ponga en duda su afirmación de que Colombia sería la que más gane si hay cambio en Venezuela…
De eso no tengo ninguna duda. La zona de frontera es muy viva, y una verdadera reactivación traería beneficios para millones. Tampoco podemos olvidar el potencial en el campo comercial que se abre, entre otras porque nosotros debemos embarcarnos en un proceso de reconstrucción que demandará muchos suministros, que irán desde alimentos hasta insumos para el campo o la construcción. Eso aparte de la posibilidad de inversiones en áreas como el petróleo o el gas, que Colombia necesita de manera confiable. Si se produce el cambio que estamos anhelando, vamos a estar más juntos que nunca.
RICARDO ÁVILA
Analista sénior
Especial para EL TIEMPO
@RAVILAPINTO
