Más de cinco estatuas de Hugo Chávez fueron derribadas en Venezuela durante las protestas en rechazo a la proclamación de Nicolás Maduro como ganador de las elecciones del 28 de julio. La mayoría de quienes echaron al suelo los monumentos hoy forman parte de los más de 2.200 detenidos. Y, además, el Gobierno ya comenzó a construir –en tiempo récord– nuevas figuras.
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Y así parece que seguirá actuando el chavismo, desconociendo el descontento de los venezolanos, desoyendo e imponiendo a la fuerza las acciones que tienen base en la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que, sin tener competencias, convalidó esta semana la cuestionada victoria de Maduro anunciada por el Consejo Nacional Electoral (CNE).
Sin embargo, siguen sin presentarse las actas de votación ni documento que certifique que el actual presidente fue reelecto con los 6’408.844 votos que le fueron asignados, frente a los 5’326.104 que obtuvo el opositor Edmundo González Urrutia, según el CNE.
“El Gobierno está mostrando su fase más represiva y de atrincheramiento.
Chavistas marchann en apoyo a Maduro.
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Desafía a la oposición y, lo peor, a la gente y a la soberanía popular. Lo hace desconociendo los votos y en la cotidianidad, humillando, encarcelando, maltratando y reconstruyendo estatuas de Chávez”, dice a EL TIEMPO el politólogo Carlos Zambrano.
El paralelismo con las estatuas –prosigue Zambrano– da cuenta que la vía del autoritarismo y la imposición es la que ha tomado el Gobierno, “por lo que se hace cuesta arriba para la oposición encontrar incentivos para desplazar a Maduro del poder”.
La región, la Unión Europea y las Naciones Unidas desconfían del TSJ y ante la ausencia de pruebas, consideran que el fallo a favor de Maduro no es creíble. El mismo presidente de México, Manuel Andrés López Obrador, quien se había declarado expectante ante la decisión del TSJ, sigue insistiendo en que sin actas es más difícil reconocer a Maduro para el periodo 2025- 2031.
Policías disparan contran manifestantes.
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Pero, además, de no mostrar actas, desde el primer día hubo vicios en el procedimiento del Supremo. De entrada, no hubo un proceso parcial. Caryslia Rodríguez, presidenta del Supremo, es militante del Partido Socialista Unido de Venezuela y fue alcaldesa encargada de Caracas. Por otro lado, nunca se conoció el contenido del recurso contencioso interpuesto por Maduro, tampoco se supo qué material evaluó el tribunal.
Por lo que “esta sentencia es nula. Eso significa que la sentencia no existe y si la sentencia es nula entonces tampoco hay por qué acatarla”, dijo a este diario Juan Carlos Apitz, decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Central de Venezuela.
Apitz también hizo hincapié en que otro de los vicios de la sentencia es que la presidenta del Supremo había sido recusada el martes por el excandidato Enrique Márquez, debido a la falta de imparcialidad y de independencia de la magistrada y “si ella está recusada, la ley del TSJ dice claramente que el expediente se paraliza mientras se decide la recusación”.
Pero al chavismo, nada de esto parece importarle y, por otro lado, María Corina Machado parece depositar parte de su estrategia en la comunidad internacional. Precisamente el viernes agradeció al “mundo democrático” el rechazo a la actuación de la justicia.
La oposición venezolana, con María Corina Machado a la cabeza, denunció fraude en las elecciones venezolanas.
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“A estas alturas, nadie se traga la burda maniobra del TSJ para esconder las actas que demuestran la apabullante victoria de Edmundo González. Por eso, una vez más, el régimen se equivocó: lo que el TSJ sentenció fue su complicidad con el fraude del CNE.
Lejos de cerrar el caso, han acelerado el proceso que cada día aísla y hunde más a Maduro. ¡Quedó claro que no se atrevieron a echarle bola y publicar las actas! Nosotros: foco en la meta, disciplina y confianza. Cada día logramos un objetivo más (sic)”, respondió Machado a la declaración de Argentina, Costa Rica, Chile, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Estados Unidos y la Unión Europea. Colombia y Brasil se mantienen en silencio.
“Venezuela se expone a un aislamiento internacional sin precedentes que solo el CNE puede evitar. Las actas electorales deben ser publicadas, luego de una verificación con presencia de observadores y testigos de los candidatos”
También González pidió a las “naciones del mundo se mantengan en la defensa de la democracia y continúen exigiendo a los órganos del Estado, transparencia en sus actos y respeto a los resultados electorales”.
Para la Cancillería venezolana, es “inaceptable” la constitución de “un nuevo Grupo de Lima y un nuevo Guaidó”, dijo el canciller Yván Gil, en rechazo a los llamados de la comunidad internacional.
“Venezuela exige absoluto respeto a su soberanía e independencia”, sentenció Gil en un comunicado transmitido por televisión.
Lo complejo de esta situación es que “Venezuela se expone a un aislamiento internacional sin precedentes que solo el CNE puede evitar. Las actas electorales deben ser publicadas, luego de una verificación con presencia de observadores y testigos de los candidatos”, así lo considera el exministro del chavismo y ahora crítico de la revolución, Alejandro Fleming.
Ese aislamiento forma parte no solo de las sanciones que han impuesto Estados Unidos y la Unión Europea a la economía venezolana, sino también al rompimiento de relaciones de Caracas con el mundo democrático, lo cual mantiene varias embajadas cerradas en el país vecino.
Por el momento se mantiene la tensión en Caracas. El TSJ pidió al fiscal general, Tarek William Saab, continuar las investigaciones en contra de la oposición y declaró en desacato a González.
Pero para Apitz, González no puede estar en desacato debido a que la sentencia es nula. “Tendrían que declarar en desacato a 7’000.000 de votantes”.
REDACCIÓN INTERNACIONAL
