La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos rechazó este martes una teoría judicial que amenazaba con destruir el actual sistema de pesos y contra pesos bajo el que se rigen los procesos electorales en el país y que le hubiese dado a las legislaturas estatales poder absoluto para modificar las normas así estas fueran claramente partidistas.
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A la teoría o doctrina en cuestión se le llama «legislatura estatal independiente» y parte de una lectura extrema de la Cláusula Electoral de la Constitución estadounidense donde se otorga a los estados la potestad para definir «los tiempos, lugares y formas» para celebrar elecciones.
En la sentencia de este martes, seis entre los nueve jueces del tribunal supremo (tres liberales y tres conservadores) concluyeron que esa Cláusula Electoral no exime del control judicial que pueden hacer las cortes frente a las leyes aprobadas sobre todo si intervienen para proteger otros derechos constitucionales que protegen a los electores y garantizan la imparcialidad.
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«La Cláusula de Elecciones de la Constitución no blinda a las legislaturas estatales del ejercicio ordinario de la revisión judicial estatal», escribió el Presidente de la Corte Suprema, John Roberts, en representación del voto mayoritario.
Roberts aclaró, no obstante, que la revisión judicial tiene límites y en ningún caso debe apropiarse del poder que tienen las legislaturas para regular las elecciones federales.
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El caso Moore vs. Harper (nombre de la demanda ante la Corte) arrancó luego que el Congreso de Carolina del Norte, controlado por los republicanos, aprobó un nuevo mapa de división electoral para las elecciones del 2022 que claramente favorecía al partido. A este estado, por el tamaño de su población, le corresponden 14 curules en el Congreso nacional en representación de 14 distritos.

Manifestantes a favor y en contra del aborto tras el fallo que tumbó Roe vs.Wade, en frente a la Corte Suprema.
Getty Images
Dado el trazado del nuevo mapa, los republicanos le apuntaban a quedarse con 10 de estas 14 curules pese a que en Carolina del Norte las preferencias electorales entre demócratas y republicanos son más o menos parejas (51 vs. 49 por ciento aproximadamente, en el último ciclo electoral). En otras palabras, pretendían quedarse con el 72 por ciento de la representación legislativa pese a que solo tienen el 51 por ciento del respaldo.
El nuevo mapa fue demandado por los demócratas y, eventualmente, el caso llegó a la Corte Suprema de Justicia de Carolina del Norte donde se les dio la razón.
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Según esta Corte, «los mapas legislativos estatales y de Congreso eran manipulaciones partidistas que violaban la Constitución» y les pidió producir un plan que diera «oportunidades equitativas a los partidos para traducir los votos en escaños».
En las elecciones legislativas del año pasado, con un mapa revisado por la orden de la Corte, los demócratas y republicanos terminaron dividiéndose las curules de manera equitativa.
Los mapas legislativos estatales y de Congreso eran manipulaciones partidistas que violaban la Constitución.
La decisión, no obstante, fue dividida (4 contra 3) y fue contra demandada por los republicanos. Y fue en esa demanda donde se usó la teoría de la «legislatura estatal independiente» para argumentar que la Corte se había equivocado pues las legislaturas, según su lectura de cláusula electoral, tiene poder absoluto sobre las elecciones y eso incluía modificar los mapas.
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En otra sentencia, este tribunal estatal rechazó el argumento de que no tenía derecho a revisar las acciones de la legislatura y dijo que adoptar la teoría de la legislatura estatal independiente sería “repugnante a la soberanía de los estados, la autoridad de las constituciones estatales y la independencia de los tribunales estatales, y produciría consecuencias absurdas y peligrosas”.
El caso pasó entonces a la revisión de la Corte Suprema, cuya sentencia fue la que se conoció este martes.
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Manifestaciones en la Corte Suprema de EE. UU.
Aunque la decisión lo que hace es mantener el status quo actual y aclara que las cortes sí pueden intervenir en este tipo de casos, es muy importante pues otros estados controlados por republicanos llevan varios años aprobando leyes que modifican las normas electorales y/o alteran los mapas legislativos y que a su vez son objeto de demandas.
Curiosamente, el caso estuvo a punto de caerse a finales del año pasado. Tras las elecciones de noviembre, los republicanos ampliaron su mayoría en la Corte Suprema de Carolina del Norte, pasando a controlar 5 de las 7 curules.
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Esa nueva corte anuló la decisión anterior, argumentando que la manipulación de mapas (o gerrymandering, que es el término en inglés) si era legal en el estado y que el poder judicial no tenía derecho a intervenir en las decisiones de la legislatura.
Muchos pensaron que, tras eso, la Corte Suprema nacional se iba a abstener dado el cambio de circunstancias.
Aún así la Corte insistió en mantener su potestad sobre el caso y procedió a su estudio y fallo posterior.
SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
